Cierra la puerta. Total,
solo fue una cicatriz tras otra
y un beso amargo bajo esa luna.
¿Sabes?, ya no puedo llorar.
Después de todo cada golpe
acicaló mi alma aletargada
que se fue lamiéndome los pies
con sus lágrimas de polvo,
y ya no quiso levantarse.
Cierra la puerta. Total,
estoy enfermo de este aire
que me enseñaste a respirar
sin otro aire que me salve.
PARA TUS NOCHES SOLAS
jueves, 18 de noviembre de 2010
ESTA NOCHE
La noche ya no es un témpano, y te extraño
aquí, frente al computador, a la taza de café
que espero tomes conmigo alguna noche. Ahora
que tal vez estés durmiendo y soñando conmigo,
mirando minuciosamente cada cosa mía:
mi desorden, mis sueños desde tu ventana,
desde tus libros de economía, desde tu boca bonita.
aquí, frente al computador, a la taza de café
que espero tomes conmigo alguna noche. Ahora
que tal vez estés durmiendo y soñando conmigo,
mirando minuciosamente cada cosa mía:
mi desorden, mis sueños desde tu ventana,
desde tus libros de economía, desde tu boca bonita.
martes, 9 de noviembre de 2010
VEN...
Ven…
Te extraño.
Las calles tardes vomitando plomo
aún te esperan arañando la tierra.
Ven…
No acudas a mis sueños, no;
sólo ven, como tú existes:
huraña – efímera como la niebla.
Ven…
Te extraño.
Las plomas calles, tácitas de amor,
lamen mis sudores de impaciencia.
Ven…
No dejes que el olvido me carcoma,
y la sangre del crepúsculo
llame a guerra. Ven,
aún aguardo. Ven…
no olvides que el silencio es virus.
Y el desdén de piedra.
¡Ven.
Sólo ven…
como tú existes:
huraña – efímera como la niebla…!
ELLA Y EL MAR
El caracol oye sus playas caminadas por ella
Sus blandos pies en gráficas de arena.
Ella va sola, pensando en la noche a luna llena
Caricias de brisa impregnadas de pena.
Su vientre es un mundo todo nuevo y sincero
Sus ojos tienen ya de otro nombre el cariño.
Ella va sola con su vientre solo y la luna
Se esconde al mirarla redonda y pequeña.
Y si voy sola – piensa un momento –
Mejor es que me lleven las olas
Un “no” oye en el mar:
La niebla se tiende larga nube enredadera.
El mar besa sus pies en la orilla
Y serena su noche tendida en la arena.
Y si voy sola – piensa un momento –
mejor es que me lleven las olas>
Y el mar le dijo ”No”
Ora besándole un dedo, ora con la niebla.
Es mejor que ese niño mire mis olas
Con sus ojos limpios sentado en la arena.
Y no contuvo el llanto de hundida carabela.
Era mejor, quizá. Y se perdió en la marea.
Y llora el mar. Sus fuertes olas la golpean.
Y llora el mar viéndola morir redonda luna llena.
Ya no voy sola – mientras muere piensa –
el mar, mi padre, llora mi soledad dejada en tierra.
RESIGNACIÓN
Entra - le dije.
Tenía el pelo en polvo ensortijado
y en su polo dibujado un corazón.
Aquí nomás, susurró.
Entra, repetí.
Me miré anclado, y en sus ojos limpios,
no les miento, sentí pavor;
pero al mismo tiempo en mi alma sostenía
todo recuerdo de un ayer que fuimos
fuego en leño, libro sin razón.
Aquí nomás, repitió.
Tomó mi rostro con sus manos yertas
yo volví a escuchar su tierna voz:
lejana más, más débil, todavía más.
Volví a mirarla.
Entra – rogué – Mírate. Entra y cámbiate.
Aquí nomás, aquí nomás.
Yo la amaba,
y aún en ese instante la amé más.
Deseaba tocarla, besar sus labios muertos,
limpiar su rostro con mis manos tibias…
Aquí nomás, aquí nomás…
Su voz se ahogaba con lágrimas de barro
resplandecidas por un brillo angelical de luz.
Sonaba el viento: fuerte y débil, plomo y zinc;
silbaba más llevándose con él los lirios secos,
el invierno triste y el olor del pan.
Y su voz:
Aquí nomás, aquí nomás, aquí nomás...
Mas pronto,
su polo que de blanco se teñía abanderado
con un rojo corazón de heridas sordas
se fue desvaneciendo con el viento,
con el polvo de su pelo rizo y enredado;
con su rostro, con sus manos… ya sin tiempo.
Tenía el pelo en polvo ensortijado
y en su polo dibujado un corazón.
Aquí nomás, susurró.
Entra, repetí.
Me miré anclado, y en sus ojos limpios,
no les miento, sentí pavor;
pero al mismo tiempo en mi alma sostenía
todo recuerdo de un ayer que fuimos
fuego en leño, libro sin razón.
Aquí nomás, repitió.
Tomó mi rostro con sus manos yertas
yo volví a escuchar su tierna voz:
lejana más, más débil, todavía más.
Volví a mirarla.
Entra – rogué – Mírate. Entra y cámbiate.
Aquí nomás, aquí nomás.
Yo la amaba,
y aún en ese instante la amé más.
Deseaba tocarla, besar sus labios muertos,
limpiar su rostro con mis manos tibias…
Aquí nomás, aquí nomás…
Su voz se ahogaba con lágrimas de barro
resplandecidas por un brillo angelical de luz.
Sonaba el viento: fuerte y débil, plomo y zinc;
silbaba más llevándose con él los lirios secos,
el invierno triste y el olor del pan.
Y su voz:
Aquí nomás, aquí nomás, aquí nomás...
Mas pronto,
su polo que de blanco se teñía abanderado
con un rojo corazón de heridas sordas
se fue desvaneciendo con el viento,
con el polvo de su pelo rizo y enredado;
con su rostro, con sus manos… ya sin tiempo.
lunes, 8 de noviembre de 2010
LA NOCHE
¿Qué canción es esa, la que suena
allá, lugar al que la lluvia enviste,
allá, lejano donde el campo juega,
y sublime en su alegría me desviste?
allá, lugar al que la lluvia enviste,
allá, lejano donde el campo juega,
y sublime en su alegría me desviste?
Blanca, mora en las mejillas seductoras
con zarzas del camino donde pisas
está la estancia verde en sus auroras
donde gente la engalana con sus risas.
con zarzas del camino donde pisas
está la estancia verde en sus auroras
donde gente la engalana con sus risas.
¿No habrá un rinconcito para amarnos
un tibio fogón brillándonos al rostro
y a fuego lento purgue nuestra calma?
un tibio fogón brillándonos al rostro
y a fuego lento purgue nuestra calma?
Abajo están sonando quenas como liras
con la noche en perlas de esmeralda;
con la noche sola: su silencio y ella.
con la noche en perlas de esmeralda;
con la noche sola: su silencio y ella.
BAJO CERO
5º bajo cero
y te espero
en esta fría noche.
y te espero
en esta fría noche.
Ven pronto;
la banqueta
a mi costado
está vacía.
la banqueta
a mi costado
está vacía.
10º bajo cero
y no te veo
pero en fin…
sabrás al fin
que sí te quiero.
y no te veo
pero en fin…
sabrás al fin
que sí te quiero.
20º bajo cero.
Y ha pasado un siglo;
ven amor que olvido
este momento;
ven amor,
y me congelo
plantado en este hielo.
ven amor que olvido
este momento;
ven amor,
y me congelo
plantado en este hielo.
30º bajo cero.
Y he olvidado
que existes y
que existo.
que existes y
que existo.
50º bajo cero;
60º bajo cero;
70º bajo cero;
y hemos muerto:
yo en esta banqueta;
tú en este recuerdo.
y hemos muerto:
yo en esta banqueta;
tú en este recuerdo.
100º, 120º, 150º…
bajo cero;
y se ha quebrado
el mundo
de tu credo.
bajo cero;
y se ha quebrado
el mundo
de tu credo.
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