martes, 9 de noviembre de 2010

VEN...


Ven…
Te extraño.

Las calles tardes vomitando plomo
aún te esperan arañando la tierra.

Ven…
No acudas a mis sueños, no;
sólo ven, como tú existes:
huraña – efímera como la niebla.

Ven…
Te extraño.

Las plomas calles, tácitas de amor,
lamen mis sudores de impaciencia.


Ven…
No dejes que el olvido me carcoma,
y la sangre del crepúsculo
llame a guerra. Ven,
aún aguardo. Ven…
no olvides que el silencio es virus.
Y el desdén de piedra.

¡Ven.
Sólo ven…
como tú existes:
huraña – efímera como la niebla…!

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